Concurso de Acreedores: ¿Cuándo y Cómo Cobra un Trabajador su Salario?
Cuando una empresa entra en concurso de acreedores, la principal preocupación de la plantilla es saber si percibirá sus nóminas pendientes y cuándo ocurrirá esto. Esta situación genera una gran incertidumbre, pero la ley establece un orden de prioridades muy claro para proteger los derechos económicos de los empleados.
En este escenario, el cobro no depende de la voluntad del empresario, sino de la liquidez que tenga la compañía y de la clasificación que el administrador concursal asigne a cada deuda. Es un proceso reglado donde los salarios suelen tener una posición de ventaja frente a otros acreedores como bancos o proveedores.
A continuación, analizamos detalladamente cómo funciona este mecanismo de pago, qué límites establece la ley y qué papel juega el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) cuando la empresa no tiene fondos suficientes.
¿Qué pasa con los trabajadores en una empresa en concurso de acreedores?
Los trabajadores mantienen sus derechos laborales, pero el control sobre los pagos pasa a manos de una administración concursal. Esto implica que la empresa ya no puede decidir libremente a quién paga primero, sino que debe seguir estrictamente lo que dicta el Texto Refundido de la Ley Concursal (TRLC).
Lo primero que debes saber es que tus deudas se dividirán en dos grupos dependiendo de cuándo se generaron. Si la empresa te debe dinero de meses anteriores a la declaración del concurso, esos importes se consideran «créditos concursales». Si sigues trabajando y se generan nuevas nóminas después de que el juez dicte el auto de concurso, esos pagos se llaman «créditos contra la masa».
Esta distinción es vital porque los créditos contra la masa se pagan conforme van venciendo, siempre que la actividad continúe y existan fondos. El artículo 242 del TRLC establece que estos pagos son prioritarios. Por otro lado, las deudas antiguas (anteriores al concurso) tienen un orden de preferencia específico que explicaremos más adelante.
¿Cuándo cobra un trabajador en un concurso de acreedores?
Un trabajador cobra sus salarios en momentos distintos según el tipo de deuda y la liquidez disponible en la administración concursal. Las nóminas generadas después de la declaración del concurso deben pagarse mensualmente, como si la empresa funcionara con normalidad, siempre que la actividad continúe y existan fondos.
Para las deudas acumuladas antes de que la empresa fuera al juzgado, el cobro suele ser más lento. El administrador concursal debe elaborar un informe donde reconoce cuánto se debe a cada empleado. Una vez que este informe es firme, se procede al pago siguiendo la jerarquía legal. Si la empresa se liquida, los trabajadores suelen cobrar tras la venta de los activos (maquinaria, locales, vehículos).
Si la empresa carece totalmente de liquidez, el momento del cobro se traslada al momento en que el FOGASA interviene. Para que esto ocurra, el juez debe declarar la insolvencia de la empresa o aprobar el acta de conciliación. El tiempo de espera puede variar entre varios meses y más de un año, dependiendo de la saturación del juzgado y de la propia administración del fondo.
¿Cómo se clasifican los créditos de los trabajadores?
El orden de cobro no es aleatorio; la ley otorga diferentes niveles de protección al dinero que se le debe al trabajador. Esto se hace para asegurar que, al menos, una parte del sustento básico llegue a la familia del empleado antes que a otros acreedores.
1. Créditos con privilegio especial: Son deudas vinculadas a objetos determinados. Por ejemplo, si los salarios están garantizados con una hipoteca o prenda. No es lo habitual para un trabajador medio.
2. Créditos con privilegio general: Aquí entra la mayor parte de lo que te deben. Según el artículo 280 del TRLC, tienen este privilegio los salarios de los últimos 30 días de trabajo efectivo anteriores a la declaración del concurso (con el límite del doble del salario mínimo interprofesional). También las indemnizaciones por despido y accidentes laborales.
3. Créditos ordinarios: Es la parte de la deuda que sobrepasa los límites del privilegio general o que no encaja en las categorías anteriores. Se pagan después de los privilegiados.
4. Créditos subordinados: Son los últimos en la lista. En el ámbito laboral, aquí entrarían recargos por demora o multas, si las hubiera.
¿Qué es la transmisión de unidades productivas en el concurso de acreedores?
La transmisión de una unidad productiva ocurre cuando una empresa en crisis vende una parte de su negocio (por ejemplo, una fábrica o una línea de producción específica) a otra empresa que decide continuar con la actividad. Esto es, a menudo, la mejor solución para los trabajadores porque permite mantener los puestos de trabajo.
Lo más importante aquí es la sucesión de empresa. El nuevo dueño suele subrogarse en los contratos de los trabajadores, lo que significa que mantienes tu antigüedad y tus condiciones. Sin embargo, en el marco de un concurso, el juez puede autorizar que el comprador no se haga cargo de todas las deudas salariales previas, las cuales serían entonces asumidas por el FOGASA o pagadas con el precio de la venta.
Esta figura busca evitar el cierre total y la destrucción de empleo. Si te encuentras en esta situación, es fundamental contar con asesoramiento legal para verificar que tus derechos de antigüedad y salarios pendientes queden debidamente protegidos en el contrato de venta de la unidad.
¿Cuánto paga el FOGASA?
El Fondo de Garantía Salarial actúa como un seguro que paga a los trabajadores cuando la empresa es insolvente o está en concurso de acreedores. No obstante, el FOGASA no paga todo el dinero que se te deba de forma ilimitada; existen topes máximos basados en el Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
Para los salarios pendientes, el Fogasa paga un máximo de 120 días. La cantidad diaria no puede superar el doble del SMI diario, incluyendo la parte proporcional de las pagas extras. Esto significa que si tu sueldo es muy alto, el FOGASA solo te cubrirá hasta ese límite legal, y el resto de la deuda seguirá siendo responsabilidad de la empresa (aunque sea difícil de cobrar si no hay activos).
En cuanto a las indemnizaciones, el límite es de una anualidad de salario. El cálculo se realiza sobre la base de 30 días por año trabajado para despidos improcedentes o 20 días para despidos objetivos o colectivos, siempre respetando el tope del doble del SMI. Es un mecanismo de auxilio básico, pero no siempre cubre la totalidad de lo adeudado en contratos de alta dirección o salarios muy elevados.
¿Necesito un abogado en un concurso de acreedores?
Sí, la presencia de un abogado es necesaria para asegurar que tu crédito sea reconocido correctamente en el informe de la administración concursal. Aunque el administrador tiene la obligación de incluir a los trabajadores de oficio basándose en los libros de la empresa, a veces hay errores en el cálculo de las indemnizaciones o en el reconocimiento de las horas extra.
Además, si no estás de acuerdo con la cantidad que aparece en el listado de acreedores, tienes un plazo muy corto para impugnarlo ante el juez. Un abogado especializado en derecho laboral y concursal podrá redactar el incidente concursal necesario para defender tu dinero. El proceso es técnico y los plPlazos son preclusivos, lo que significa que si se te pasa el tiempo, pierdes el derecho a reclamar.
Contar con un concurso de acreedores experto te permitirá también agilizar los trámites con el FOGASA. La solicitud ante este organismo requiere aportar documentación específica del juzgado, como el auto de declaración de insolvencia o el certificado del administrador concursal, y cualquier error en la presentación puede retrasar el cobro varios meses.
¿Cómo es el proceso de cobro paso a paso?
El camino que sigue el dinero desde la empresa hasta tu cuenta bancaria sigue una ruta administrativa y judicial obligatoria. No es un pago automático, sino que requiere de varias validaciones.
Primero, el administrador concursal examina la contabilidad y elabora la lista de acreedores. En este documento se especificará cuánto se te debe y qué prioridad de cobro tienes. Es fundamental revisar este documento en cuanto se publique en el Registro Público Concursal o te lo notifiquen.
Segundo, si la empresa tiene dinero líquido, el administrador irá pagando los créditos contra la masa (las nóminas nuevas). Si no hay dinero, se esperará a la venta de bienes. Si se llega a la conclusión de que la empresa no puede pagar, se emitirá un certificado de insuficiencia de masa o una declaración de insolvencia. Con ese documento, podrás acudir al FOGASA para solicitar el pago de los límites legales mencionados anteriormente.
Los derechos de los trabajadores y la Ley de la Segunda Oportunidad
A veces, el empleador no es una sociedad limitada, sino un profesional autónomo. En estos casos, el proceso puede derivar hacia la Ley de la Segunda Oportunidad. Es importante aclarar que, aunque el autónomo busque cancelar sus deudas, los salarios de los trabajadores no son totalmente exonerables.
La ley protege el salario de los empleados como una deuda prioritaria. El deudor persona física puede liberarse de deudas con bancos o proveedores, pero debe intentar satisfacer los créditos laborales. Esto garantiza que el eslabón más débil de la cadena productiva, el trabajador, no se quede desamparado ante el fracaso económico del empleador.
Lo importante aquí es que el trabajador siempre tiene una vía de salida. Ya sea a través de los activos de la empresa, de la responsabilidad del nuevo comprador de la unidad productiva o, en última instancia, del respaldo del Estado a través del fondo de garantía.
Preguntas frecuentes sobre el cobro de salarios en concursos
¿Qué ocurre si la empresa cierra de repente sin ir al concurso?
Si el empresario desaparece o cierra «por las bravas», los trabajadores deben demandar por despido o por cantidades. Una vez obtenida la sentencia, si el empresario no paga, el juzgado de lo social declarará la insolvencia, permitiendo el acceso al cobro por el FOGASA.
¿Puedo dejar de ir a trabajar si no me pagan?
No es recomendable dejar de asistir al puesto de trabajo de forma unilateral, ya que podría considerarse abandono y perderías el derecho a indemnización. Lo correcto es solicitar la extinción del contrato por impago de salarios ante el juzgado de lo social, según el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores.
¿Se cobran las vacaciones no disfrutadas?
Sí, las vacaciones no disfrutadas se consideran parte del salario y se incluyen en el crédito que debe reconocer el administrador concursal. Tienen la misma protección que las nóminas mensuales a efectos de prioridad y límites de cobertura del FOGASA.
¿Qué es el salario mínimo interprofesional diario a efectos de cálculo?
Es la cifra que se usa para calcular el tope que paga el FOGASA. Para el año actual, se toma el SMI vigente (con prorrateo de extras) y se multiplica por dos. Esa es la cantidad máxima que el fondo te pagará por cada día que te deba la empresa, hasta el límite de 120 días.
En conclusión, aunque un concurso de acreedores es una situación compleja, el ordenamiento jurídico español sitúa al trabajador en una posición preferente. La clave para cobrar el máximo posible en el menor tiempo es la vigilancia activa del proceso judicial y la correcta comunicación con la administración concursal. Si te encuentras en esta situación, actuar rápido y con asesoramiento profesional es la mejor garantía para proteger tu sustento y el de tu familia.
